Mi trabajo se construye desde la pintura y la materia como espacios de exploración emocional. A través de acrílico, texturas y soportes de madera, desarrollo superficies donde la luz, los reflejos y las capas se convierten en un lenguaje propio. Sobre ese territorio pictórico incorporo cerámica y cristal fundido, materiales que introducen profundidad, relieve e imprevisibilidad, y que amplían la lectura hacia lo táctil y lo geológico.

Me interesa trabajar desde la abstracción y lo matérico, creando piezas que funcionan como fragmentos de algo que permanece y a la vez se transforma: recuerdos, emociones y territorios internos que no se representan de forma literal, sino mediante erosiones, acumulaciones, transparencias y contrastes.

Las series que desarrollo toman como punto de partida temas vinculados a la memoria, la luz y el paso del tiempo. Cada obra nace de la experimentación: la pintura sedimenta, la cerámica se fractura, generando pequeñas zonas de concentración o apertura. Todo ello configura superficies que dialogan con procesos internos, tanto materiales como personales.

Mi práctica es, en esencia, un proceso de búsqueda. Un intento de materializar emociones y transformaciones a través de la materia, permitiendo que cada pieza conserve la huella del gesto, del tiempo y de la energía que la origina.

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